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EFEMÈRIDES

4 de agosto de 2023

Bicentenario del fallecimiento de Remedios De Escalada de San Martìn

Remedios Escalada falleció el 3 de agosto de 1823, lejos de José de San Martìn y se la recuerda como una de esas heroínas anónimas de esa gran epopeya Patria.


BICENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE REMEDIOS DE ESCALADA DE SAN MARTÍN

Sobre la familia San Martín se ha escrito mucho. Especialmente sobre José de San Martín, el Libertador de medio continente sudamericano y sobre su nieta Josefa, admirada por los franceses por su gran labor humanitaria durante la Primera Guerra Mundial. En cambio, sobre Remedios de Escalada, esposa del General San Martín, poco se conoce, a pesar de haber tenido una actuación importante durante el proceso de independización americana llevado a cabo por su esposo. Ella pertenecía a una familia distinguida de la alta sociedad colonial de Buenos Aires. La primera y más famosa de aquel entonces.

Su padre, Antonio José de Escalada, actuó como Canciller de la Real Audiencia, destacándose además como hábil comerciante. Su privilegiada posición le permitió progresar rápidamente para pasar a formar parte del círculo de acaudalados comerciantes de su época. Su madre, Doña Tomasa de la Quintana y Aoiz, pertenecía a una familia cuyos miembros se habían destacado en las luchas contra los portugueses e ingleses. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: Manuel, Antonio, María de los Remedios y María de las Nieves. Remedios nació el 20 de noviembre de 1797.

Como correspondía a una familia patricia, sus padres le brindaron una esmerada educación y le hicieron cultivar maneras sociales exquisitas. Así se convirtió en la perfecta adolescente de su tiempo y por su belleza y simpatía tuvo numerosos pretendientes, hijos todos de importantes familias de la sociedad. Sin embargo, en una muestra de rebeldía juvenil, sorprendería a sus padres.

Ella tenía 14 años cuando conoció a San Martín, quien le fuera presentado por Carlos de Alvear en oportunidad de celebrarse una reunión política de los patriotas revolucionarios en casa de los Escalada. Digamos, de paso, que Remedios formaba parte de la Sociedad Patriótica. El enamoramiento fue recíproco y la joven perseveró en su actitud pese a que el noviazgo fue desaprobado por la familia, especialmente por la madre quien poca o nada simpatía tenía por un militar recién llegado y del que poco se sabía.

No obstante, Remedios se mantuvo firme y después de cuatro meses de noviazgo se casaron el 12 de septiembre de 1812 en la Catedral de Buenos Aires. Oficiaron de padrinos de la boda Carlos de Alvear y su esposa. Su vida matrimonial no tuvo el encanto con el que había soñado. En Buenos Aires, pasó más tiempo sola que acompañada por su esposo, quien permanecía fuera del hogar durante la mayor parte del día realizando los preparativos para la formación del Regimiento de Granaderos a Caballo con el cual derrotaría a los realistas en el Combate de San Lorenzo. Algo similar vivió en Mendoza, cuando su esposo fue designado gobernador de Cuyo y debía atender esta función civil mientras se dedicaba a la preparación y organización del Ejército de los Andes. Esta fue una verdadera prueba de fuego para la armonía del matrimonio. En esta ciudad nació Mercedes, única hija, el 24 de agosto de 1816 y a la que su padre solía llamar “la infanta mendocina”. Por aquel entonces Remedios tenía 18 años. Apenas cuatro meses estuvo junto la familia pues en enero de 1817 San Martín abandonó la ciudad para iniciar el cruce de los Andes comenzando de este modo la campaña militar que le daría libertad e independencia a Chile y Perú.

Remedios supo estar a la altura de las circunstancias. Con entereza, se puso a colaborar junto a otras damas mendocinas con la obra de San Martín. Así fue que de la colaboración de ella y un grupo de amigas nació la Bandera o Estandarte del Ejército de los Andes que San Martín llevaría consigo por tierras americanas. A los efectos de asegurar su salud y la protección a su hija, San Martín envió a Buenos Aires a las dos mujeres más importantes de su vida. Al llegar a su destino, se instaló en la casa de sus padres, pero muy pronto y por el agravamiento de su salud pasó a vivir en una quinta del barrio de Parque Patricios. Aquí pasó sus últimos años luchando contra su enfermedad (tuberculosis) hasta que falleció el 3 de agosto de 1823, lejos del hombre que tanto amara.

Apenas tenía 25 años. Remedios representa un caso singular. Mujer que nació en un hogar de abundancia, donde tuvo todos los lujos y placeres que deseara, al casarse adoptó una actitud de acomodamiento a la vida reservada, sencilla y sacrificada de su esposo. Por eso supo ganarse el aprecio de toda la sociedad mendocina, es decir, de las familias acomodadas como de los negros, paisanos, y humildes a quienes saludaban sonrientes cuando los cruzaban en sus paseos por la alameda mendocina.

En recuerdo del bicentenario de su fallecimiento la hacemos presente como una de esas heroínas anónimas que con modestia no exenta de elevado patriotismo colaboraron en la magna obra de la Independencia Americana. Sus restos descansan en el Mausoleo del Cementerio de la Recoleta que San Martín, de regreso en Buenos Aires, hizo levantar en mármol y una lápida que dice: “Aquí descansa Remedios Escalada, esposa y amiga del General San Martín.

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