Domingo 16 de Mayo de 2021

SALUD EMOCIONAL

13 de abril de 2018

Querer ser siempre el centro de atención

Las fantasías de las personas siempre se encaminan hacia el deseo de un gran éxito, por los que sus relaciones sociales suelen manifestarse siempre en términos de poder.

Una persona empecinada en siempre querer ser el centro de atención en su entorno laboral, familiar o social, con comportamientos excesivos en la forma, casi como actuación, pero que no transmiten algo importante, con una pretendida conducta seductora o provocativa, fáciles de manipular si se les halaga o hace creer que poseen virtudes especiales, diferentes a los demás, es muy posible que padezca el trastorno de personalidad histriónico, que afecta al tres por ciento de la población. En el trabajo se creen indispensables.

Este trastorno psicológico que es más frecuente en la mujer, en proporción de tres por cada hombre, se ubica entre los más frecuentes, después del antisocial y de la codependencia. Para diagnosticarlo como patología debe tener esas conductas de manera persistente. Por lo general quien lo padece no se da cuenta, no es consciente de que su forma de ser es la causa de conflictos laborales, académicos y familiares. "Es una disfunción social continua", y es común que el afectado se justifique diciendo "así soy", de tal manera que piensa que los demás son los que están mal y no él.

Tal señaló Juan Haro Haro , psiquiatra del Servicio de Salud Mental del Hospital General del Centro Médico Nacional "La Raza" del IMSS, quien dijo que en la mujer este trastorno se caracteriza por usar escotes muy pronunciados, minifaldas provocativas, maquillaje, y peinados extravagantes. Al hombre se le observa el afeitado y el pelo excesivamente arreglados (si es mayor suele pintarlo para ocultarse las canas), con ropa llamativa, de tal manera que captan la atención de los demás.

Sus fantasías siempre se encaminan hacia el deseo de poder, de un gran éxito, por los que sus relaciones sociales suelen manifestarse siempre en términos de poder: "si yo lo digo, eso es". Tienen gran arrogancia, desprecio a los modales básicos, falta de respeto por otras personas a las que catalogan inferiores; se sienten incómodos cuando no son el centro de atención, añadió.

Con frecuencia, dijo, muestran rasgos de otros trastornos de personalidad, como narcisismo, dado a que siempre quieren ser el actor principal de cualquier escena de su entorno. Su forma de hablar es excesivamente subjetiva, pues al hablar lo hace en primera persona "yo soy el más inteligente, yo soy el que merezco este puesto, yo soy 
un ser privilegiado o Dios me ha iluminado con muchos conocimientos".

Tiende a considerar las relaciones más íntimas de lo que realmente son, incluso pretensiosas, fuera de la realidad, pues dice tener amistades con personalidades públicas famosas, tanto del medio artístico como de la política, cuando esto no es cierto.

El psiquiatra Haro Haro explicó que la personalidad queda establecida después de los 18 años de edad, por lo que este tipo de trastornos se diagnostican en la edad adulta. En algunos de ellos se ha demostrado que existe un factor genético determinante como en los casos de la conducta antisocial, esquizoide u obsesiva; otros se relacionan con aspectos culturales, dinámica social y familiar.

La mejor recomendación para disminuir el riesgo de padecer este problema, es que desde la infancia los padres ubiquen a sus hijos con los principios de realidad y objetividad de su entorno familiar y social, de tal manera que no tengan una idea errónea de lo que es su vida y no la distorsione con una auto imagen irreal.

Los pacientes con trastornos de personalidad histriónica necesitan de apoyo psicoterapéutico, y en algunos casos graves, de psicofármacos, precisó. 
Por Marisol Pàez

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