Jueves 6 de Mayo de 2021

ESCUELA DE PADRES

8 de julio de 2018

Cuando la familia se destruye deja de existir la sociedad

Por: Colegio Facundo Quiroga

Si no se protege a la familia la sociedad se destruye a sí misma.

Considerada como una comunidad natural y universal, con base afectiva, de indiscutible formativa en el individuo y de importancia social. Se dice que es universal ya que la historia de la familia es la historia de la humanidad. En todos los grupos sociales y en todos los estadios de su civilización, siempre se ha encontrado alguna forma de organización familiar. La familia se ha modificado con el tiempo, pero siempre ha existido, por eso es un grupo social universal, el mas universal de todos.


Con respecto a su importancia social, la familia es la célula original de la vida social, donde el individuo se prepara para su vida en la sociedad. De allí que, mientras mejor organizada esté la familia más robusta sea, más sólida y favorable será la organización social.

La familia suele distinguirse en familia nuclear (dos adultos con sus hijos), la cual es la unidad principal de las sociedades más avanzadas; familia extensiva, donde el núcleo está subordinado a una gran familia con abuelos y otros familiares; y la familia monoparental, en la que los hijos viven sólo con un progenitor en situación de soltería, viudedad o divorcio. «La familia es cuna de la vida humana. Si la sociedad no la protege está condenada a destruirse a sí misma». La cita es una ocasión propicia para fortalecer las convicciones sobre el valor de la familia en la vida social.

«Hemos de evitar que una difundida mentalidad sacrifique a la familia sobre el altar del egoísmo, del consumismo y del individualismo». Por desgracia, «hay signos de nuestra sociedad que son signos de muerte que la familia tiene que afrontar», como el aumento de los divorcios causados por una errónea concepción e interpretación de la comunidad conyugal. «Hoy hemos perdido el sentido de la verdad del matrimonio por la unión libre, el divorcio y las uniones no convencionales. También está subiendo el número de abortos, pues con la muerte de la familia se va de la mano a la muerte del ser humano.

Cuanto menos sólida esté la familia, más desprotegida queda la vida del ser humano».

La perspectiva de una familia unida y abierta a la vida. Será una cita en la que «se propondrá a nuestra sociedad la necesidad de una una cultura de la vida, de una cultura de lo humano, de una cultura de la persona, de una cultura de la comunidad».

Debemos reflexionar sobre el importante papel que desempeña la familia. «reflexionar sobre la familia no es simplemente tener en cuenta un elemento de tipo teórico». Es tener en cuenta a la realidad primaria en la que el ser humano encuentra su vocación personal y comunitaria en su camino hacia Dios.

La familia es la promesa de la vida y no la promesa de la muerte. La familia tiene que ir sembrando en su entorno una cultura de la vida, cada familia tiene que ser una promesa de vida, de vida humana, de vida familiar, de vida social. ¿Dónde hay que empezar a sembrar esta cultura de la vida? La familia tiene un lugar propio para hacerlo, que es la vida cotidiana, los ámbitos naturales donde la familia se encuentra, el ámbito del trabajo, el ámbito del descanso, el ámbito de la fiesta».

La familia marca el inicio de una reflexión a nivel personal, un camino de reflexión sobre el significado de la familia en el mundo moderno. «es preciso promover una reflexión y un compromiso encaminados a conciliar las exigencias y los tiempos de trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente del domingo, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad.

Reflexionar sobre la familia, el trabajo es volver a proponer a nuestra sociedad la necesidad de una cultura de la vida, de una cultura de lo humano, de una cultura de la persona, de una cultura de la comunidad.

Así como sucedió con Abraham en el Antiguo Testamento, hemos de luchar para evitar que una difundida mentalidad sacrifique a la familia sobre el altar del egoísmo, del consumismo y del individualismo. Porque una sociedad que destruye a la familia está condenada a destruirse a sí misma».

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