Domingo 20 de Junio de 2021

SOCIEDAD

26 de julio de 2020

Cómo nos afecta la pandemia

Por: Por:Redacciòn colegio"Facundo Quiroga"

Todo lo relacionado con la pandemia de la covid-19 ha generado “nuevos miedos” en la sociedad. Y, paradójicamente, algunos de ellos "son positivos".

Con la pandemia de coronavirus, ha continuado, "se han dramatizado e intensificado las emociones, que además se han vuelto más matizadas y paradójicas".

Los especialistas también han detectado una intensificación de las emociones tras el estado de alarma: Positivas y negativas. "Las muestras de afecto intergeneracional son más fuertes, los niños están muy alegres por haber tenido a sus padres en casa".

La pandemia mundial por el Covid-19 es una crisis sanitaria que también atraviesa la salud mental y emocional.

¿Por qué generó tanto impacto?

   Ha sido inesperada

   Es incierta

  Se han interrumpido nuestras rutinas diarias

 Se instaló el distanciamiento social

Sigmund Freud hablaba de tres fuentes de sufrimiento a las que el individuo debe enfrentarse a lo largo de su vida:

 Catástrofes naturales

 Relaciones interpersonales

 Miedo a enfermarse

Con el Codid-19 se dan las tres cosas, los tres miedos.

¿Qué nos trae como conflicto negativo el coronavirus?

  Síntomas de estrés

  Ansiedad

  Angustia

  Enojo

  Confusión

  Desgano, etc.
 

¿Está bien que esto me ocurra?

Si, por supuesto es esperable que ocurra, y por eso creo importante hablar de estrés, ansiedad y miedo.

El estrés es un estado de  cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior a lo normal. Suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. Por ejemplo: taquicardia, insomnio, falta o exceso de apetito, ganas de llorar constantemente, irritabilidad, desgano, excitación motora, entre otros.

La ansiedad es una emoción que nos prepara para manejar de forma anticipada los peligros. Está muy ligada a los miedos, pero la ansiedad reacciona antes de que el peligro esté presente de manera inminente, mientras que el miedo ocurre en el momento en que el peligro transcurre.

El miedo en exceso se transforma en pánico, y este último nos paraliza, nos confunde.

¿Qué herramientas puedo utilizar para  disminuir si me pasa esto?

No hay una receta universal, ya que somos sujetos únicos y cada uno se posiciona frente a lo que le pasa de distintas formas. Sin embargo les comparto  algunos consejos  que les pueden ser útiles:

  Hacerse de una rutina para tener pequeños planes en el día

  Mantener el contacto virtual o telefónico con amigos y familia

  Explorar cuáles son nuestras emociones asociadas a la situación. ¿Siento miedo de contagiarme? ¿Temo por mi familia? ¿Me frustro no poder trabajar por ser factor de riesgo? Una vez detectados estos puntos sería bueno entender: ¿Desde cuándo me ocurre? Con que intensidad? Si algo se hace muy inconciliable, es bueno poder hacer una consulta con un profesional.

  Identificar y valorar nuestras fortalezas. Entender que recursos tenemos y como los podemos usar. Por ejemplo: si sé que soy perseverante puedo considerar que esa característica me ayudara a enfrentar los obstáculos del momento.

  Entender cuáles son los recursos externos: quienes me apoyan, quienes me contienen, quien me puede ayudar y en quien puedo confiar.

  Medir la información que elegimos: estar informados es positivo en la medida que regulemos nuestra exposición. Poder elegir el contenido al que quiero acceder es muy importante.

  Buscar apoyo emocional en otros: aumentar el acercamiento subjetivo: reunirnos de manera virtual con personas de confianza para hablar de lo que nos ocurre y preocupa. Eso también nos ayuda a poder exteriorizar lo que nos pasa y quizás a entender que no soy el único que estoy pasando por esta situación.

  Respetar rutinas, horarios de trabajo.

  Hacer ejercicio físico, el que les guste.

  Mantener una dieta saludable

  Dormir en lo posible las 8 horas que nuestro cuerpo y mente necesitan para descansar.

  Poner en foco en las cosas que si podemos controlar, por ejemplo a que hora nos queremos despertar, cuanto tiempo le dedicare a mi trabajo, que quiero cocinar, etc.

  Tener en mente que esta situación de urgencia, atípica pasara.


La angustia es como una ola: va a venir, nos va a revolcar un poco y se va a ir. No es eterna.

Lo más importante es no adelantarse a los hechos en forma negativa. No hacer una catástrofe de la situación. Vivir en el aquí y ahora lo más posible, siendo consciente de lo que se está viviendo.

 

 

 

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