Domingo 16 de Mayo de 2021

EDITORIAL

7 de abril de 2018

¿Por qué existimos? Un paso adelante para saber

¿Hay algún propósito o razón para la vida humana? Estas preguntas han dejado perplejos incluso a los más grandes pensadores y filósofos a través del tiempo.

Afírmanos como persona es comprendernos como seres sociales, como sujetos que existimos en una relaciòn mutua entre el ser y parecer. Existimos en la medida que sentimos. El cuerpo, el único territorio real en el que existimos. Tu mente crea tu esencia y tú padeces tu naturaleza, del mismo modo crea tu vida y tú eres su víctima. 

Con la auto-observación es posible ganar espacio mental para llevarlo al terreno corporal haciéndonos cada vez, un poco más reales.

Solemos habitar un mundo de fantasía, el imaginario creado por la mente. Un espacio efímero, inocuo e invisible que deambula entre el pasado y el  futuro. La única posibilidad de estar aquí y ahora, viviendo consciente el presente con ese pleno uso de los sentidos y facultades.


El cuerpo es el único territorio real en el que existimos, en él está nuestra historia, porque en él la hemos estado escribiendo día a día desde nuestra gestación, aunque solo le echamos cuenta cuando duele, funciona mal o se está muriendo.


Lo que tú eres está en tu forma de ser y expresarte, del mismo modo que está en tu vida, pero la diferencia es que al expresarte cómo quieres que te vean, las defensas caducan y eso que ocultas se pone de manifiesto súbitamente sin tu permiso.  No muestras lo que tú quieres o crees mostrar -eso no puedes controlarlo con tu estructura mental-  es el inconsciente quien encuentra la salida de aquello que no puede expresar con palabras de forma consciente y lo hace a través del lenguaje musical, corporal o estético, valiéndose de todas las herramientas del arte.

El ego, que está ocupado en controlar la perfección de la imagen mental que está creando, descuida así el blindaje de las defensas y es justo ahí, cuando la sombra se muestra atravesando el cuerpo y generando un éter de dolor, miedo, alegría y tristeza que el ser despierta y que el "súper yo"  y la realidad del mundo exterior y se recrea a compás de lo que deseas que los demás adviertan.

Es entonces en donde se inicia la búsqueda del equilibrio emocional. La razón de que exista algo, en lugar de nada y, la naturaleza tiende a la simetría. Es allí donde las emociones primarias que la persona no puede ver ni se atreven a descubrir, salen a través del personaje del artista  al son de una expresión artística, un baile o un dibujo. Ese arte, es la vida que ha pasado por el cuerpo quedando incrustada allí y que el hombre sublima burlando al ego y superando.

El arte es la expresión inconsciente y un mensaje con código cifrado del ser, pidiendo libertad. Si sabes qué de tu vida se expresa en cada tercio eres libre y si no seguirás dentro de tu prisión, volando solo en el ensueño del imaginario.

La auto-observación no es fácil, con ayuda es posible ganar espacio mental para llevarlo al terreno corporal haciéndonos conscientes poco a poco. Poniendo atención e intención y cuestionando acerca del sentir, de la percepción o intuición que operan siempre en el presente. Dejándonos guiar por el cuerpo lleno de vida y sabiduría, en lugar de por el pensamiento hacia un espacio reducido e irreal.

Observa tu arte -tu disposición personal- así sabrás mucho más de ti. No hay otro a quien imitar. Y esto, aunque inquieta, es un grandísimo regalo ya que abre la puerta a desarrollar las capacidades que uno tiene, ignorando completamente los límites que nos marca la vulgaridad del rebaño.

Hay una sola puerta a la vida tan evidente, sencilla y fácil que no nos lo creemos: el cuerpo. Escuchando al cuerpo te escuchas a ti, pero escuchando a tus pensamientos escuchas tus mandatos y programas. Escucharte implica riesgos, incertidumbre y cambios en tu vida, para después de un tiempo renacer a una nueva realidad interna que se expresará en una externa. Y es que no tiene mucha importancia ganar o perder, ser el primero o ser el último: siempre encontrarás alguien mejor o peor que tú. Lo que realmente importa es desarrollar esas capacidades que  tienes dentro, y que nada ni nadie, ni siquiera uno mismo, te impida hacerlo. Aquel día que descubras que había algo más importante que agradar y querer parecerse a los demás, que es ser honesto consigo mismo, ser auténtico y desarrollar las propias capacidades, fueran las que fueran, te atreverás a ser diferente. Encontrarás allí tu propia respuesta al por qué existes.

Escuchar a tu mente implica limitaciones, dudas, intranquilidad, esfuerzo, lucha permanente por sobrevivir e inmovilidad. Permitiendo que tu mente nombre lo que tu cuerpo siente, serás dueño de tu vida y de tu existencia o al menos descubrirás muchas experiencias interesantes para tu evolución en el camino de la vida.

Por: Leonor Lara de Fleming

 

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