Domingo 20 de Junio de 2021

REFLEXIONES

27 de octubre de 2020

Pandemia: no me quites las esperanzas

¡Lo que tu nunca debes perder es la esperanza!

La actual pandemia amenaza el futuro de una generación de niños en todo el mundo para los que el coronavirus ha significado menos educación y más trabajo.

Con las aulas cerradas y padres que pierden su trabajo, la lectura, la escritura y las tablas de multiplicar han sido sustituidas por sudor, ampollas y menores esperanzas de una vida mejor para millones de niños. En lugar de ir a la escuela, los niños de Kenia pican piedras en las canteras. Decenas de miles de menores en India se han volcado a los campos agrícolas y a las fábricas. A lo largo de Latinoamérica, donde niños producen ladrillos, fabrican muebles o limpian los campos de maleza, lo que antes era contribuir a los quehaceres de la familia, hoy es trabajo de tiempo completo.

Estos niños y adolescentes ganan centavos o, en el mejor de los casos, unos cuantos dólares al día para ayudar a llevar comida en la mesa.

En realidad te equivocas de perspectiva, la esperanza es lo que nos pueden quitar más fácilmente cuando nos dejan o destrozan el corazón, y recuperarla es muy difícil.

Los gobiernos aún analizan cuántos estudiantes han abandonado sus sistemas escolares, pero con el cierre de las aulas, que afecta a casi 1.500 millones de niños en todo el mundo, UNICEF calcula que pueden ser millones.
Los expertos dicen que es menos probable que los niños regresen a la escuela cuanto más tiempo estén suspendidas las clases presenciales.
“Las repercusiones podrían percibirse en las economías y sociedades a lo largo de las próximas décadas”, advirtió en agosto Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, la agencia para la infancia de la ONU. Para al menos 463 millones de niños, cuyas escuelas cerraron, no hay posibilidad de aprendizaje a distancia. Es, dijo, una “emergencia educativa global”.
La misma semana que UNICEF estimó el impacto de la pandemia en los menores, en México inició un nuevo año escolar para casi 30 millones de niños. En lugares remotos donde el aprendizaje a distancia no es factible, los maestros entregan cuadernillos trabajo en los pueblos que unas semanas después pasan a buscar.

Los expertos dicen que, en el pasado, la mayoría de los estudiantes que perdieron clases debido a crisis como la epidemia de Ébola regresaron cuando las escuelas reabrieron. Pero cuanto más se prolongue la crisis, es menos probable que vuelvan.
La esperanza deber preservarse, nos impulsa, nos guía, nos da una visión de las cosas que pasan, nos hace optimista, no dirige al camino correcto.

¡Lo que tu nunca debes perder es la esperanza!

En cambio lo que si debes hacer es enfrentar la realidad de que en determinada persona el camino esta cerrado, por sus actos, sus palabras o por que ellos han dejado nuestras vidas.

Para lo anterior se necesita aceptación, tiempo, autoreflexión, fortaleza interior, autorespeto y sabiduría para dejar que el proceso ocurra.

COVID-19 y se recuperó. Ahora lo que le preocupa es el futuro.“No tenemos miedo del coronavirus”, reconoce. “Lo que nos preocupa mucho es la educación, que se está perdiendo”.

El dolor por la perdida de la asistencia a la escuela no es malo, es necesario y sano, es parte de la vida ya que contiene lecciones y crecimiento personal. Ahora mismo parece asfixiante, pero con un poco de paciencia se ira convirtiendo en una lección de vida.

Lo que te queda como camino es tener esperanza de que detrás de este proceso, existe sin duda algo mucho mejor.

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