Lunes 25 de Octubre de 2021

EDUCACION

14 de septiembre de 2020

La verdadera educación va más alla de lo académico

Deberíamos acompañarlos en sus búsquedas, en el desarrollo de su carácter.

Muchos padres y madres dan por hecho que dedicarles tiempo a sus hijos es una condición necesaria y fundamental esto no es suficiente para generar el complemento inexorable que es la educación.

Muchos hemos escuchado la frase “todos hablan de libertad pero cuando ven a alguien libre se asustan” de Hugo Finkelstein y nada mas aplicable para la educación. La hegemonía del estado nos ha acostumbrado y domesticado, haciéndonos creer que la educación es lo mismo que la escolarización, lo que conocemos como “educación tradicional” es decir, ir a la escuela o colegio y que no hay otra forma de aprender.

La verdadera educación no se trata de títulos, no se trata de pasar horas sentado en un pupitre de salón de clase, escuchando lo que dice el profesor, no se trata de llenarnos de conocimientos académicos, no se trata de cumplir con un currículo establecido y pasar la materia con buenas notas. La verdadera educación va mucho mas allá de lo académico, lo que verdaderamente pesa son los valores y principios, la iniciativa, el deseo, la motivación y creatividad a la hora de aprender lo que realmente nos gusta y nos interesa. Lo fundamental es desarrollarnos como seres humanos.

Si analizamos el significado de la palabra educación, etimológicamente procede del latín educatiolo, educatio, educationis, una cría, un criar a, una crianza.

Entonces educamos cuando criamos … Y qué es la crianza? “La crianza es la función parental que ejercen los padres y la familia, para asegurar la supervivencia y desarrollo integral de los hijos, hasta que pueden valerse por si mismos (se convierten en adultos)”. Criar es estar presente … es responder sensiblemente a las necesidades del niño … es respetar sus ritmos (todos somos únicos y diferentes), es proveerles seguridad física y emocional, es acompañarles a aprender, es maternar …

Por tanto, deberíamos preocuparnos menos por atiborrar a los niños de conocimientos académicos (que la gran mayoría de veces tienen que memorizar para cumplir con un currículo) y confiar más en ellos, en sus motivaciones, sus habilidades, en su curiosidad, en sus dones y talentos, en su libertad … y no seguir adoctrinándolos con información académica que con seguridad muchos de ellos no van a usar en su vida diaria. En cambio deberíamos acompañarlos en sus búsquedas, en el desarrollo de su carácter y proveerles un buen referente de principios, valores, gestión emocional y un camino espiritual. Acompañarlos para que sigan siendo los buenos seres humanos que ya son, mejores ciudadanos, empáticos, sensibles hacia las personas, los animales, la vida, el medio ambiente.

La educación tiene mas que ver con el manejo de las emociones, con saber desenvolverse en la sociedad, tomar decisiones, aprovechar los recursos disponibles y buscar los no disponibles, saber buscar y utilizar la información, desarrollar el pensamiento lógico, crítico, tener capacidad de análisis, raciocinio para “no comer entero”, aprender habilidades para la vida, tener cultura general y saber que en todo momento y lugar hay oportunidad para aprender.

Si bien es cierto que la sociedad seguirá necesitando médicos, ingenieros y otras profesiones tradicionales, también es cierto que la brecha entre lo que requiere el mundo actual y el futuro, es cada vez más evidente y no nos damos cuenta que seguimos educando como en el pasado. Con seguridad mis abuelos nunca imaginaron todo lo que podemos hacer gracias a los avances de la tecnología, de igual manera tampoco se imaginaron las nuevas ocupaciones. Hoy en día uno pregunta ¿Tu qué haces? O ¿Qué quieres hacer? Y le contestan: Yo soy Blogger, youtuber, personal shopper, weding planner, coach de vida, diseñador de espacios culturales, analista de comportamientos de redes sociales, entre otros y en todos ellos ganan dinero!

Todo esto nos debe llevar a pensar ¿si estamos llevando a nuestros niños y jóvenes por el camino adecuado?. En vez de creer que la educación es una carrera y una competencia  en la que muchos padres se sienten orgullosos de que los niños a los cuatro años ya sepan leer, escribir, sumar y restar, ¿no deberíamos respetar más su infancia y permitirles más juego libre?, ¿acompañarlos a aprender de la experiencia y de las vivencias de cada día? ¿a desarrollar mejor su inteligencia emocional y afectiva en vez de preocuparnos tanto por su rendiento académico? Está comprobado que existe mas gozo y verdadero aprendizaje, cuando a los niños les dejamos libres, aprenden a su propio ritmo, les permitimos ser curiosos, descubrir por ellos mismos, les acompañamos sin imponernos y confiamos en ellos.

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