Jueves 6 de Octubre de 2022

COMPROMISO SOCIAL

30 de agosto de 2016

La educaciòn en valores es un desafìo de la època

Quizá el secreto está en mirar el contexto de época: la escena da cuenta de una sociedad cuyos valores más relevantes estaban vinculados al heroísmo y a la gloria, tal como recordamos habitualmente en las efemérides escolares.

Las características de la actual sociedad y su incidencia en la educación plantean grandes retos al docente y a las instituciones educativas que pretenden competir en un mercado tan amplio como es el sistema educativo, el cual se ve bombardeado por las nuevas tecnologías, el reto de ser cada día más eficiente y eficaz sin dejar atrás el desarrollo humano, por ello en la actualidad se ha convertido en una necesidad el hecho de que las instituciones educativas lleven a cabo una acertada formación integral, a cargo de un docente comprometido y claro de su rol.

 Educar en valores hoy es formar ciudadanas y ciudadanos auténticos que sepan asumir conscientemente los retos de la globalización y puedan comprometerse en la construcción de un mundo más justo, más inclusivo, equitativo e intercultural.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de valores? “La noción de valor en un sentido general está ligada a nociones tales como las de selección y preferencia, pero ello no quiere decir todavía que algo tiene valor porque es preferido, o que algo es preferido, o preferible, porque tiene valor” afirma el diccionario de filosofía (Ferrater Mora; 1999. Pág. 3634).  Esto implica considerar que los valores no son absolutos ni inmutables, sino que varían a través del tiempo, pero tampoco son puramente subjetivos, sino que se construyen en los discursos sociales de cada época. Los criterios de preferencia de cada sujeto, se constituyen como una escala valorativa en diálogo con los enunciados culturales con los cuales interactúa. 

Cuando el docente, como persona y educador, se percata de la gran misión que tiene entre sus manos, la educación adquiere una nueva connotación y es cuando toma un nuevo sentido, éste se considera con una misión a cumplir, se acaban los discursos y se comparten las propias vivencias.

 

La familia es la primera escuela de la vida, y es en la misma que los padres intentan transmitir a sus hijos, a través de un ambiente de amor, los valores que creen forman a una persona buena, íntegra, coherente y capaz de estar en sociedad.

 

En este sentido, constituye un hecho positivo que la educación en nuestro Colegio esté viviendo una etapa de transformaciones profundas originadas con el Currículo Básico de la Provincia enmarcadas en las diferentes funciones que ejerce el educador, quien como un ente auténtico y con vocación de servicio, debe ejercer su función formadora con miras a garantizar la formación de valores. Se debe tomar en cuenta que uno de los grandes avances introducidos en la reforma curricular lo constituye el gran sentido humanístico que subyace en educar para la vida. Tanto en la base filosófica, como en la psicológica y pedagógica del Currículo Institucional , se asume el ser de la persona como una dimensión que se debe atender. Se plantea que el proceso de aprendizaje en la escuela debe estar dirigido no sólo al desarrollo del saber del alumno (conocer), o al desarrollo de habilidades y destrezas (hacer); sino también al desarrollo del espíritu, la afectividad, la voluntad, la motivación (ser). El ser es definido como un espíritu que impulsa a la persona a intuir, pensar,tener motivaciones, emociones y voluntad; desde que la persona nace, se inicia su desarrollo socio afectivo y moral como procesos que se construyen en la interacción con el mundo.

De igual forma, se propone en su base pedagógica atender y orientar su desarrollo a través del Eje Transversal Valores, el cual es un reto histórico para recuperar el pensamiento humanístico que se puede resumir en la integración del proceso de enseñanza aprendizaje a la base de un sistema de valores compartidos sobre los cuales construir la propia vida y el entramado social en el que podamos descubrir y redimensionar la existencia abriendo horizontes, construyendo nuestros proyectos de vida, los cuales impregnan de un carácter globalizador el proceso de aprendizaje del alumno del Colegio Facundo Quiroga en su bachiller  orientado en Ciencias Sociales y Humanidades. Las estrategias docentes permiten organizar y desarrollar las actividades de los educandos y del grupo en general para lograr los objetivos propuestos”  en el PCI . Así, se infiere que el docente no sólo debe usar un sin fin de estrategias para facilitar la educación en valores en sus alumnos sino que también debe capacitarse para lograr óptimos niveles de conocimientos en relación a los valores y las estrategias didácticas a utilizar.

 

Ante la importancia vital de lo antes expresado surge la siguiente interrogante: ¿Es la educación en valores una mera aspiración educativa o puede ser una realidad formativa para los jóvenes de hoy?

La respuesta no es simple pero se pudiera decir que en la actualidad se apela a la educación en valores como vía para lograr una nueva conciencia moral que, de ser bien asumida, pudiera generar nuevas conductas sociales de convivencia armoniosa bajo una concepción de educación integral. Es este planteamiento lo que lleva a considerar que la educación en valores puede pasar de ser una aspiración social a convertirse en una realidad concreta mediante la vinculación entre los contenidos curriculares, los valores humanos y la implantación de un proceso educativo armónico con el apoyo de instituciones educativas comprometidas para llevar a cabo dicha propuesta. 

Los contenidos curriculares  estan orientados hacia la vinculación y desarrollo de las verdaderas aptitudes y habilidades del alumno, en términos del ser, saber, saber hacer, desarrollar una postura crítica ante situaciones relacionadas con la realidad social; en fin, se trata de formar alumnos con capacidades investigativas que permitan la construcción de la soberanía cognitiva base de la autonomía personal y político-social, igualmente que sean cooperativos y solidarios. Esto implica la aplicación de estrategias metodológicas, lúdicas y prácticas, en las cuales se globalicen todas las áreas curriculares en correspondencia con las necesidades cognitivas, socioculturales, afectivas y físicas de los alumnos. De esta concepción curricular surge la consideración de la educación en valores y el eje transversal valor, que debe impregnar la totalidad de la tarea educativa. Es por ello que el Currículo Institucional  

enfatiza lo siguiente: El enfoque transversal no niega la importancia de las disciplinas, sino que obliga a una revisión de las estrategias didácticas aplicadas tradicionalmente en el aula, al incorporar al currículum, en  el nivele , una educación significativa para el niño a partir de la conexión de dichas disciplinas con los problemas sociales, éticos y morales presentes en su entorno.

 

En este sentido, para que la educación brinde un desarrollo óptimo, se hace imprescindible que los docentes apliquen estrategias innovadoras e incrementen el uso de metodologías educativas que involucren al alumno, estrategias vivenciales que hagan significativo el aprendizaje y por ello digno de ser incorporado en el repertorio cognitivo, afectivo y metacognitivo.

Considerando los principios de la participación y de la práctica apropiada que deben estar presentes en toda estrategia didáctica ideada para llevar a cabo con éxito una educación, y dentro de ella la educación en valores, Hernando (1997), señala que esta última debe estar determinada por las siguientes características:

• Estar basada en un máximo de respeto hacia el educando.
• Servir como base trasformadora del clima del colegio y de la familia.
• Estar adaptada a las características psicosociales de la persona e iniciarla en la capacidad de conocimiento y razonamiento para que ésta
sea capaz de discernir y promover el cambio en su conducta.

Como puede observarse, estas características no son exclusivas de la educación en valores, de allí que las estrategias que se pueden emplear para su promoción y desarrollo sean muy variadas y adecuadas para ser puestas en práctica en cualquier área del conocimiento (literatura, expresión plástica, matemáticas o ciencias sociales), por consiguiente, la educación en valores es una responsabilidad compartida entre los docentes en corresponsabilidad con el Tutor/a, Padres y/o familia, máximos garantes de la calidad de la formación que se le ofrece a los jóvenes en el Colegio "Facundo Quiroga".

Compartir esta visión requiere la redimensión de la educación que se ha venido impartiendo, de modo que se convierta en fuente energética de alternativas de cambio, a fin de fortalecer la creatividad, las habilidades
y actitudes de cada uno de los educandos en su labor estudiantil, ampliando su desarrollo y avance hacia escenarios de productividad y maximización, elementos vitales para el logro del crecimiento personal y social. Estas dimensiones se cristalizan en un conjunto de estrategias consideradas idóneas para educar en valores, en tanto apuntan hacia el desarrollo interno de cada estudiante, como sujeto moral, indiscutible de toda acción educativa. Esta finalidad educativa puede concretarse mediante la aplicación de estrategias como las descritas a continuación.

La discusión de dilemas morales es una técnica de educación moral derivada de los trabajos de Lawrence Kohlberg (1984). Como señalan Buxarrais, Martínez, Puig y Trillas (1997), los dilemas morales son breves narraciones de situaciones que presentan conflictos de valor, es decir, un personaje se encuentra en una situación difícil y tiene que elegir, por lo general, entre dos alternativas óptimas y equiparables. Este tipo de estrategia tiene como objetivo que el alumno experimente el razonamiento conflictivo para ayudarle a restablecer el equilibrio en un nivel superior de juicio moral, también permite confrontar opiniones, argumentar, presentar alternativas encontradas, evaluar perspectivas de otras personas, enfrentar conflictos de valores y aportar la mejor solución al problema. Esta estrategia se puede aplicar en el contexto del método Desempeño de Roles, planteando al estudiante situaciones conflictivas en las que deba escoger una salida moral representando un papel. Situaciones como la decisión a tomar en el caso del compañero de aula adolescente que se inicia, a escondidas, en el hábito de ingerir licor, o que no asiste a clases a pesar de salir de y regresar a su hogar en el horario habitual, son escenarios posibles de dilucidar mediante esta estrategia. La tarea principal, es ayudarles a desarrollar un sistema de valores que sirva a sus necesidades de independencia, identidad, respeto propio, entre otros.  La Educación en Valores, es corresponsabilidad de todos los actores involucrados en el hecho educativo del Colegio.

 

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