Miércoles 20 de Octubre de 2021

EDUCACION

3 de septiembre de 2018

Los valores que nunca nos deben faltar

El hombre debe poner los medios para adquirir la sabiduría, acogerla y vivirla.

Por: Por:Redacciòn colegio"Facundo Quiroga"

El pensamiento puede ejercer un gran poder sobre nosotros. El "yo debo" puede ser reemplazado por "yo elijo" desde el deber ser versus el querer ser.

Las ideas irracionales, según Albert Ellis, son “aquellas creencias que perturban al sujeto y que no le dejan vivir de manera satisfactoria”. Casi todos cultivamos ideas irracionales en nuestra mente fruto de nuestra personalidad, educación y experiencias. El problema radica en que suelen ser la razón de nuestro malestar porque así como pensamos vemos el muno acorde a una perspectiva. “Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan acerca de los hechos” como decía el filósofo estoico griego Epicteto. Así podemos decir que la “TRE” parte de la siguiente hipótesis:

No son los acontecimientos (A) los que nos generan los estados emocionales (C), sino la manera de interpretarlos (B). Por lo tanto, si somos capaces de cambiar nuestros esquemas mentales, es decir nuestros patrones de pensamiento, seremos capaces de generar estados emociones menos dolorosos, más positivos y acordes con la realidad.

Yo creo que libramos una lucha interior entre el deber ser y el querer ser. Es claro que el “deber ser” lo impone la cultura, la moral o la ética y que está dado desde el exterior. Como algo que hay que seguir muchas veces sin que medie la razón o la conciencia racional. Y del otro lado está el querer ser, como algo que opto desde mi interior, que parte del deseo y que algunas veces va en contra vía de lo esperado por el grupo social y que por supuesto el colectivo condena por salirse de lo ordenado por la norma.

Sin embargo hay ciertas cosas que naciendo desde el querer ser, pertenece a la propia capacidad de discernimiento y que hacen parte del libre albedrío. Y es ahí cuando se plantea la posibilidad y la capacidad de optar que tiene el ser humano, por ejemplo, por aquello que le hace más persona aunque no sea una decisión popular.

Lo ideal es encontrar un equilibrio entre el deber ser y el querer ser. Para que esta armonía nos permita vivir entre semejantes, respetando las normas y las reglas de juego, sin faltar a nuestro deseo e interés personal; sin sentir que nuestra dignidad está siendo vulnerada o peor aún confirmar que nuestros derechos o los de otros, están siendo pisoteados.

La propuesta consiste en desarrollar “nuestro buen gusto moral”, para de esta forma fortalecer nuestra capacidad de discernimiento y resolver los dilemas que plantea la vida, frente a decisiones morales, desde el deber ser versus el querer ser.

En nuestra vida cotidiana, con frecuencia nos vemos atrapados en medio de las siguientes afirmaciones: “yo debo llegar temprano a casa”, “yo debo pagar la tarjeta de crédito”, “yo debo estudiar inglés”, “yo debo llamar a…” “yo debo respetar la reputación de…” y este tipo de expresiones terminan por bloquear la acción, consiguiendo que no hagamos nada de lo dicho. Si lo explicáramos de manera psicológica, encontraríamos que el bloqueo se encuentra precisamente en la utilización de la palabra “debo”, como una orden que viene desde afuera.

Qué pasaría si empleáramos la expresión: “yo opto por estudiar”, “yo elijo llamar a”, “yo decido pagar la tarjeta de crédito”, “es mi decisión, llegar temprano a casa”; “yo respeto la reputación de…”esto automáticamente ubica el poder dentro de nosotros mismos.

Somos responsables de nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos y cada acción humana puede ser filtrada por el tamiz maravilloso de la sensatez, que nos permite ser justos en la manera como nos relacionamos; entonces utilicemos sabiamente, este poder. 

La sensatez es una capacidad propia de los seres humanos para conducir sus actos, obras y pensamientos, guiados por el sentido común.

Se relaciona estrechamente con la prudencia y el juicio en la forma de actuar, de tratar con otras personas, de pensar, decidir y comunicar. En este sentido, la sensatez está relacionada con la cordura. El buen gusto moral, conciencia, cultura, deber ser, deseo, discernimiento, ética, libre albedrío, moral, normas, optar, pensamiento, querer ser, razón, respeto, responsabilidad.

La sensatez, por este motivo, es un valor fundamental en nuestras relaciones interpersonales, pues nos permite establecer vínculos no solo basados en el afecto, sino en la sinceridad, la confianza y el respeto mutuos.

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